Mis días portuenses

1.- Eso de regresar a los orígenes es reconfortante; en mi caso, porque el Puerto es una ciudad relativamente llana y camino más que antes, en Santa Cruz. Esto me produce la reducción de mis niveles de azúcar. Lo cual es de agradecer, y hace que mis piernas me duelan menos, lo que agradezco doblemente. Casi no uso  el coche prestado, lo cual aumenta mi estado de bienestar y de estrés, me fijo mucho más en las cosas, veo tiendas –aunque no compro nada, porque no me hace falta– y si quiero ir al “Trompo”, que es muy entretenido, para charlar con mis amigos, cojo un taxi, que me cuesta, de día, menos de cinco euros. He descubierto que el taxi es el mejor modo de transporte. Puedes ir del Puerto a Santa Cruz, hacer varias gestiones y regresar al Puerto por menos de 50 euros. Si vas en tu coche, entre gasolina, parking y riesgo de que te multe la Guardia Civil por exceso de velocidad, la cuenta se te dispara. Pero si vas en compañía de un cuidadoso taxista, todo es mucho más sencillo. Regresar a mis orígenes ha sido como regresar al pasado y una vuelta atrás siempre resulta entretenida. El lunes vi, con alegría, cómo un grupo de extranjeros, en torno a un guía, recibía una explicación de los orígenes, el desarrollo y las etapas de construcción del templo de la Peña de Francia. Había bastante fantasía en aquella explicación, por lo que pude captar cuando la guía hablaba en inglés (yo, de alemán no sé casi nada), pero en general era correcta. Por fuera, un pintor vendía acuarelas con motivos portuenses. El Puerto está lleno de turistas. Y un taxista me dijo: “Han tardado un poquito más este año, pero han venido”. En el Puerto creo que circulan 200 taxis y el único problema grave que tiene la ciudad es la falta de aparcamientos. El otro, menos grave pero que es preciso solucionar, es que hace falta mejorar la calidad del comercio, porque no hay sino loros de fieltro en ellos. Por cierto, la gente es muy amable: fui a arreglar la pata de unas Ray-Ban en una óptica en la Plaza de la Iglesia (bueno, de la calle Esquivel), me trataron muy bien y no me cobraron el arreglo. Las próximas gafas que necesite las compraré ahí.

2.- Hay cosas que nos se conciben: presentas una instancia en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz  y te cobran 18 euros por la cara. Ahora parece que van a bajar el IBI y las plusvalías y todas esas mierdas que no deberían existir porque esos impuestos los has pagados miles de veces. Poco a poco se irán suprimiendo estos gravámenes, que tú vas a los tribunales y los ganas siempre, por abusivos. En el Puerto saludo a la gente. El otro día me encontré, por ejemplo, a mi antigua colaboradora en la radio,  Elsie Ribal, que ahora hace poesía erótica con mucho éxito y que prepara un libro con unos 25 poemas de este contenido. Elsie es un encanto de persona y vive muy cerca de mi casa. La encontré en Super Dino haciendo la compra, como yo. La veo muchas veces, porque ambos paseamos las perritas a la misma hora. Encuentro a algunos supervivientes del colegio, pero los noto viejos y conformistas y eso no me gusta. Me agrada ver a gente con ideas y ganas de vivir y estos todos están muertos. Claro, han salido poco del Puerto, su mundo es éste y algún viaje del Imserso, a cuatro euros, para ver castillos en España. Una mierda hago yo un viaje de esos. Yo prefiero ver castillos en el aire.

3.- La vida en el Puerto es entretenida, si tú quieres. Me siendo con “Mini” en el Rancho Grande, veo pasar el hembrerío y me imagino quién será cada una, qué harán en sus países, cómo serán sus aburridos maridos. Y todas esas cosas. Todas esas cosas son muy entretenidas. Además, yo soy una persona muy organizada, me gusta rastrear en los mercadillos y darme una vuelta por las escasas tiendas que venden cosas antiguas. Lo que pasa es que “Mini” no está acostumbrada a caminar y a veces tengo que tirar de ella para que me acompañe, o cogerla en brazos. En fin, que he cambiado de vida, me he pasado del whisky a la Coca-Cola cero y bebo agua Evián, que es la mejor del mundo. Esos son mis vicios. Ya no tengo más. Ni los quiero.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com