Pausa catalana para dar paso a polémica arbitral

Sergio Ramos, con la nariz rota. El árbitro miró para otro lado./rtve.

Asistimos a una cierta pausa informativa catalana para dar paso a la polémica arbitral en la Liga. Ni Savic se fue a la calle por la patada a Kroos del domingo, en la primera parte, que le pudo costar la tibia y el peroné al madridista –ni siquiera se pitó falta–, ni Fernández Borbalán, corto de vista, vio penalti en la nariz rota de Sergio Ramos, a pies del defensa atlético Lucas. Vale, hay que evitar que el Madrid gane la Liga, pero están siendo demasiado descarados. Mas todo ha servido para que los catalanes nos dejen tranquilos por una semana, con su procés de mierda. Ahora priva el fútbol; y la política que, por un ratito, aunque sea sólo por un ratito, pasa a segundo término. Me alegro, hombre. Por fin los españoles tenemos algo de qué hablar que no sea de Cataluña, que a mí me revuelve el estómago. La Liga, el fútbol en general, han servido para solucionar muchos momentos graves en la política española, así que los involucrados en la política pueden agradecer a Fernández Borbalán que la nariz rota –y el penalti no sancionado– de Sergio Ramos nos libre del proceso catalán, como le libró al compañero de celda de Jordi Sánchez de su presencia, y le cambiaran de celda, al otro preso, porque lo estaba volviendo majareta. En fin, que algo es algo. Hemos tenido unos días de descanso. Dios aprieta pero no ahoga y ahora esperemos que el Barcelona, cuando juegue ante un equipo de verdad, pinche y que unos árbitros imparciales dejen que el Madrid gane los partidos que merezca ganar. En España somos muy sutiles, no digamos en el arbitraje. Si hace falta hacer lo posible para que uno gane la Liga haciendo trampas a los demás, pues se hace y listo. Dense cuenta de que este es el país de Rinconete y Cortadillo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com