El Real Madrid ya no le gana ni al Athletic

Falta a gritos un delantero. Ya he dicho alguna vez que al Real Madrid hay veces, temporadas más o menos largas, que se le olvida jugar al fútbol. Lo suyo no es el tiqui-taca monótono y aburrido del Barça, tipo Guardiola, que gana a fuerza de aburrir a los demás. El Madrid es rapidez, épica, incertidumbre y, finalmente, victoria. O era, porque ahora es predecible y tontorrón, en donde hasta los genios como Ronaldo se desmoronan y magos como Isco sólo juegan para atrás. Se acabó el Madrid de las grandes tardes, que ganará un Mundialito de cartón, pero no ganará la Liga ni la Champions, que son las competiciones donde se demuestra la fuerza, el coraje y la vergüenza. Además, últimamente siempre echan a Sergio Ramos, que ayer sobraba, porque nadie puede jugar con una máscara de titanio, sin rascarse la nariz, y Sergio estuvo incómodo, falto de facultades (por la dichosa máscara) y jodelón con el contrario. Fue una expulsión justa de Matéu Lahoz por dos saltos mal dados, apoyándose en el contrario, a pesar del teatro que le echaron los rivales. Yo creo que el Real ya le ha echado el ojo a algún delantero, porque este año no ha invertido nada en fichajes y eso se nota. Ayer no supo ni siquiera aprovechar el tropiezo del Barça ante el Celta y bajará al quinto puesto de la clasificación, es decir, fuera de Europa de momento. Hacía años que a estas alturas de la Liga el Madrid no se situaba en esa posición. Y la fecha no es baladí. Estamos en Navidades y este año la Liga se acaba pronto. Ahora viene el desgaste del Mundial de Clubes, una pantomima de la FIFA para recaudar millones y un trofeo prestigioso, pero para vender camisetas con el escudito de campeón. Ya sé que todo es mercantilismo en el fútbol, marketing, pero la historia del Real Madrid se escribe con letras de triunfos y el Athletic venía de ser eliminado de la copa del rey por el Formentera, de Segunda B, así que no me digan que el Madrid logró lo que los cronistas de antes llamaban un “meritorio empate” en campo contrario. Y una mierda. El Madrid no gana porque no tira a gol y cuando tira, tira mal. Y porque no juega sino hacia atrás y porque se ha convertido en un equipo ramplón, lleno de huecos, de carencias y de desilusiones para su hinchada. Este Madrid no es mi Madrid, coño. ¿Qué les cuento del partido? Nada. Cojan cualquier crónica de cualquier partido de esta Liga y aplíquenla al encuentro de ayer en San Mamés. Las mismas carencias, con idénticos protagonistas. Cristiano no está, a Benzemá ni se le espera, Módric sólo pasa atrás, Isco lo mismo, los laterales son extremos infructuosos, Kroos vaga por el desierto. Varane y Casemiro, los mejores. ¿Qué quieren que les diga? No habrá tiempo, seguramente, para rectificar. Dentro de un mes, si no ocurre una catástrofe, ya no habrá tiempo para enderezar el rumbo. Pero Zidane seguirá diciendo que “queda mucha Liga”. Y una mierda.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com