¿Es Correos un desastre?

El pasado día siete de diciembre deposité en la oficina de Correos en La Laguna un paquete postal con tres kilos de alimentos típicos de Canarias para ser enviado a un domicilio particular de un familiar directo mío, que vive en Valencia.

Pagué la tarifa correspondiente para que el mismo fuera entregado en el plazo de setenta y dos horas, aunque me advirtieron que posiblemente no llegaría a destino hasta el lunes siguiente, día 11, porque había un día festivo por medio (la Inmaculada Concepcion) y un fin de semana, lo que acepté,  porque me pareció razonable.

Lo que no parece lógico es que cuando escribo estas líneas sea por la tarde del día 18, lunes, y que ese paquete no haya llegado a su destinatario aún, a pesar de haber transcurrido no solo las 72 horas previstas para su entrega, sino la friolera de once días, sin que se sepa por dónde anda y en qué estado están los alimentos que mandé a la mi prima hermana, que reside en la capital levantina.

España es diferente y nunca progresará como país, porque al frente de los servicios públicos no hay sino una manada de incompetentes e inútiles que, en el caso que nos ocupa, consideran a Canarias como una auténtica colonia de ultramar.

Es tal la calentura que tengo que prefiero no seguir escribiendo sobre este lamentable asunto. No se puede jugar así con los plazos prometidos, ni se puede tratar de esta manera a la ciudadanía. Este país no funcionará bien jamás.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com