Gana Arrimadas, pero todo sigue igual

  • Los independentistas reclaman su mayoría absoluta y gobernarán pero consiguen 100.000 votos menos que los constitucionalistas

“Por primera vez ha ganado las elecciones un partido constitucionalista, con un millón cien mil votos; hemos logrado el milagro: de tres diputados a 37”, dijo Arrimadas. Tiene razón. Ella ha ganado las elecciones, subiendo once escaños a los 25 que ya tenía desde las elecciones anteriores, pero no le va a servir para nada. O sí, quién sabe. Los resultados los habían adelantado algunas encuestas –otras, no–. Pero Ciudadanos ganó en Barcelona, Lérida y Tarragona. Las diez ciudades más pobladas son partidarias de Ciudadanos, es decir de los constitucionalistas, pero gobernarán los independentistas una Generalidad que volverá a ser intervenida si no sigue el camino de la Constitución. JxCat fue segunda (el partido de Puigdemont): llegó a los 34 escaños; y ERC (el de Junqueras) consiguió 32. El bailarín socialista, Iceta, obtuvo 17, Podemos, 8 y la CUP y el PP, cuatro cada uno. Fatal el PP, que no tenía un buen candidato. La derecha votó a Ciudadanos y el centro también. Sobra un escaño, en la cuenta que he hecho, que se lleva Ciudadanos a costa del PP, que cae a tres. Comprenderán que escribo sobre la marcha. Inés Arrimadas dijo que existe una ley injusta que da más escaños a quien tiene menos votos. En votos, las fuerzas constitucionalistas obtuvieron más de cien mil que los independentistas. ¿Qué pasará ahora si Puigdemont, candidato independentista, regresa a España, si vuelve  a ser elegido presidente? Pues que será detenido. Y se armará otro follón y se tendrá que aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución Española. Las elecciones han demostrado que los independentistas, en votos, no son mayoría. Albert Rivera dijo que le había prometido a su partido ganar las elecciones y que lo cumplió. El fracaso más rotundo ha sido el del PP, que ni siquiera va a tener grupo parlamentario. Desde luego, parece amarga la victoria de Arrimadas y Ciudadanos se impone como un centro-derecha alternativo al PP, que tendrá que reorganizarse en toda España. Posiblemente, las próximas encuestas nacionales le darán a Ciudadanos un respaldo mucho más amplio. Visto lo que ha pasado en Cataluña. A lo mejor ha llegado la hora de una transformación del PP y de una reunificación del centro-derecha, a beneficio del partido de Rivera, que se parece mucho a Adolfo Suárez, presentándose como un renovador, aunque en un panorama político nada parecido al que se encontró Suárez. Los votos del partido de Puigdemont, de Junqueras y de la CUP garantizan la mayoría absoluta, por escaso margen. Veremos cuál es el final del escrutinio, pero no va a cambiar lo que digo. Había euforia en los independentistas, en los encarcelados y en los que, de momento, están libres y pendientes de entrar en el talego. Todo sigue igual. Mejor dicho, no. El pueblo catalán, mayoritariamente, ha votado la Constitución. Cien mil votos más. Pero Puigdemont y los demás, entre ellos Marta Rovira, siguen mintiendo. Aquí hay un secreto: TV3. Los independentistas de la Cataluña profunda no ven otro canal de televisión y nadie ha sido capaz de cerrarlo o de solucionar su falta de neutralidad  –el PSOE, el primer, jugando a ser más demócrata que nadie—, a pesar de que constantemente vulnera los principios democráticos del país. En Cataluña todo sigue igual. Habrá más gente en la cárcel, ya lo verán. Y no serán presos políticos. Serán políticos (que siguen mintiendo) presos. La fractura está servida.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com