La matraca catalana

Lo de Cataluña clama al cielo: de nuevo, un partido –esta vez, Ciudadanos—gana las elecciones, pero no gobernará. Eso sí, ha nacido una nueva líder, Inés Arrimadas: de origen charnego, joven, entusiasta y valiente. 37 diputados tendrá Ciudadanos, pero con los del PSOE y los del PP no sumarán para gobernar. El PP se ha dado un batacazo histórico: ni siquiera tendrá grupo parlamentario. Los independentistas catalanes sólo ven TV3, así que el PSOE ha bebido de su propia medicina. Se ha opuesto a la intervención de un canal que no es democrático, sino parcial, partidista y demagogo. Es lo que ve la Cataluña rural, que es donde está el voto independentista. En las ciudades ha ganado el bloque constitucionalista. Todo sigue igual: Puigdemont y Junqueras no se tragan, pero pactarán; Puigdemont será detenido; Junqueras pasará otra buena temporada en prisión, digo yo. Toda esa fauna que reniega del Estado, de sus instituciones, de sus personas más relevantes, que los insultan e intentan vejarlos, seguirán gobernando la Generalidad, pero supongo que vigilados de cerca por los que tienen que velar porque las leyes se cumplan. Siguen mintiendo, porque no han ganado las elecciones, las han perdido por unos 100.000 votos. Pero en este país de enormes contradicciones los votos y los escaños no van de la mano. Será prioritario reformar la ley Electoral. Esa sí que se ha quedado vieja. Lo de Cataluña es como caminar por un laberinto, por una cinta sin fin. ¿Y ahora? Pues nada, más de lo mismo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com