Pobreza de expresión

Cada mañana escucho la COPE, que es la única emisora que aguanto. Y también cada mañana, en las entrevistas que hacen los miembros de su plantilla a políticos, sindicalistas y demás familiares –como se dice en las esquelas— me doy cuenta de lo pobre que es el canario en su forma de expresión. Aún personas a las que se les supone algo de cultura, que son las menos desafortunadamente, las patadas a la gramática son tan fuertes que hasta yo mismo acabo lesionado, sólo de escucharlas. El canario habla, en general, mal, mucho peor el canario de las islas orientales que el de las occidentales. Hay una locutora de Las Palmas a la que, sencillamente, no le entiendo nada de lo que dice. El arrastre de palabras es brutal, la dicción imperfecta y la ene se cuela en la ele y al revés. Estoy desolada. Por otra parte, nadie hace nada para solucionar este desastre porque a alguien que es profesional de radio se le supone con ganas, al menos, de que los demás le entiendan lo que dice. De lo contrario no debería recibir el sueldo hasta que aprenda a expresarse. Ya digo que habría poner solución a esto. ¿Pero quién le pone el cascabel al gato? Cada vez hablamos peor, y más en público, cuando la gente debería esforzarse por demostrar algo de culturilla. Aunque no la tenga.- MENTECATA.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com