La cancaburrada del ex alcalde de Firgas

Hay cosas que parecen increíbles, situaciones muy surrealistas que se ven en estas islas atlánticas colonizadas hace cinco siglos por mercenarios y milicianos enviados al Archipiélago por la Corona española, que en aquella época encarnaban los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.

Mi admirado y añorado maestro, el periodista y escritor Alfonso García-Ramos, que fue director de “La Tarde” –el periódico donde yo me bauticé en esta profesión– decía, con su propio vocabulario, que algunas de estas situaciones increíbles, de estas situaciones absurdas, eran verdaderas “cancaburradas” de gente campesina inculta, que la hay, y que me perdonen los honrados, sabios y sacrificados magos isleños que trabajan de sol a sol para cultivar los diversos productos del campo canario.

De hecho, es un autentica “cancaburrada” que el dimitido alcalde del municipio grancanario de Firgas, un elemento de Coalición Canaria llamado Manuel Báez, haya suplantado supuestamente a su hijo como opositor en unas pruebas oficiales para acceder a un puesto cualificado de funcionario de nuestra Comunidad Autónoma.

El dimitido alcalde de Firgas, el señor Báez.

De confirmarse este insólito suceso, que parece que sí y que por eso dimitió el personaje, estamos asistiendo a un acto de tremenda desfachatez y desvergüenza por parte de un regidor municipal, nacionalista para más coña, que no ha tenido el más mínimo reparo de suplantar la identidad de su hijo, para que este pudiera superar las pruebas selectivas y convertirse en un funcionario público de la Administración autonómica.

De hecho, Coalición Canaria le ha abierto el correspondiente expediente para esclarecer esta supuesta “cancaburrada”, que pasará, sin duda, a los anales de la historia de estos presuntos nacionalista que llevan en el poder Archipielágico más de treinta años de manera continuada y que son capaces de cometer errores de tanto bulto como el que nos ocupa.

Pero es que esta gentuza política tiene una cara dura que se la pisa con los dos pies. Menos mal que ha dimitido.

Y no pasa nada, porque somos un pueblo alienado, que no se preocupa de estas “irregularidades”, sino de comprar décimos de la Lotería Nacional, para los sorteos navideños pasados. He oído por la radio que algunas personas hacen colas con su coche durante tres horas en la gasolinera de Granadilla, en la autopista del sur de Tenerife, para adquirir una participación, porque la administración allí situada ha repartido numerosos premios en muchas ocasiones…

¡Así nos va, qué pena!

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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com