Zidane se cargó la Copa del Rey

  • Alineó ayer a los suplentes, despreciando al Leganés, y el equipo de barrio se llevó la eliminatoria a casa, justamente

Zinedine Zidane, fiel a no sé qué rotación que se ha inventado, alineó ayer a los suplentes en el “Bernabéu”, subestimando al Leganés y creyendo que cualquier Real Madrid lo supera todo. Debería saber que no. En cuartos de final del único torneo que podía ganar este año dejó en casa a Marcelo, Cristiano, Bale y Kroos, sentó en el banquillo a Módric, Carvajal y Casemiro y dio entrada en el equipo a gente que no tiene talla para jugar en el Real Madrid, como Benzema, Ashraft, Theo, Llorente, etcétera. Marco Asensio, por ejemplo, desde que lo nombraron candidato a un balón de oro apócrifo y lo compararon con Di Stéfano, no da una; Kovacic, desde que salió de su lesión, vaga por el campo; Isco juega más para atrás que para adelante y ya no es el de antes; Casilla para menos que Keylor Navas. El Leganés, que había preparado mucho mejor el partido que el Real Madrid, lo superó en todos los terrenos, le ganó por 2-1 y lo eliminó de la Copa del Rey. El Madrid se halla a la deriva. Yo no voy a hablar del partido, que ustedes habrán visto. El Madrid perdió justamente y sólo al final, cuando se vio perdido, se despertó de su marasmo. El equipo suplente de los madridistas es malo de solemnidad, no le gana a nadie y Zidane reservó a los titulares para el partido del sábado en Valencia, cuando la Liga está perdida. Y vamos a ver si se clasifica entre los cuatro primeros para jugar la Champions el año que viene, en vez de la Europa Ligue. Qué vergüenza para un entrenador, que ha sido nombrado el mejor de Europa y para unos jugadores que habían sido designados como el mejor fondo de armario de Europa. A Zidane se le marchitó la flor que tenía en el culo y el Madrid sólo queda vivo en la Champions, pero en las vísperas de jugar contra el PSG, en octavos de este torneo, nadie cree que vaya a ser capaz de superarlo. Las  esperanzas del 7-1 al Depor, el pasado domingo, glosadas en estas mismas páginas, quedaron ayer hechas trizas. No hay equipo suplente, no hay ganas y estos reservas no sirven para el Madrid, que se alimenta constantemente de títulos. Salvo a algunos: a Nacho, ya titular; a Kovacic, aunque no esté en su mejor momento, y a Lucas Vázquez, que pone mucha más voluntad que acierto y no le marca un gol ni al arco iris. Los demás están bien para el Castilla, pero para el primer equipo, que se despidan. Si Messi juega la Copa, ¿por qué no la juegan Cristiano y Bale y Marcelo? ¿Tan flojos están que es preciso reservarlos, a costa de que el Madrid haga un ridículo, como el de ayer? Zidane es un caprichoso y ha metido la pata. Esperemos que, si se queda en el Real Madrid, no cometa más estupideces, que conforme un equipo tipo, que lo mantenga y que los suplentes jueguen cuando se lesione algún titular, no para que descansen los titulares. Porque los jugadores del Real Madrid están para cansarse, para darlo todo en el campo y no para caer ante un equipo tan modesto, tan malo y tan entusiasta como el Leganés. Enhorabuena a los llamados “pepineros”. Desde luego, ayer el verdadero  pepino fue el Madrid. Qué pena.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com