Por fin, el Real Madrid recuperó la memoria (1-4)

Foto: Real Madrid

  • El Valencia sólo pudo contener a duras penas la avalancha de los madridistas

El equipo titular del Real Madrid es muy bueno. Y cuando quiere jugar, juega. Y cuando quiere marcar, marca. Contra el Leganés jugaron pocos titulares y los suplentes despreciaron a los llamados pepineros, no sé por qué, ni me importa. El Valencia era su rival más directo y ayer el Madrid pasó por encima de este equipo como un tren por sus raíles. Le metió cuatro goles, que pudieron ser seis si Cristiano acierta dos oportunidades de libro. Aun así marcó dos goles, en dos penaltis más claros que el agua, Marcelo amplió la cuenta y Kroos la cerró. Zidane, esta vez, no hizo experimentos, metió al equipo titular, aunque el Madrid jugó con diez porque Benzema ni está, ni se le espera. Y el entrenador dosificó el esfuerzo y realizó tres cambios, que es lo que debería hacer siempre: Lucas por Bale, Marco Asensio por Benzema y Kovacic por Modric. Esto sí que es racional, no lo que hizo el otro día ante el Leganés, un equipo de barrio que le quitó al Madrid la Copa del Rey. Parece mentira. En fin, el Madrid recuperó la memoria y se puso a jugar al fútbol, con un Marcelo que tenía un cohete en el culo, un Modric que despegó todo su potencial, un Carvajal incisivo, un Nacho soberbio atrás y hasta un Keylor que paró con un pie el que hubiera sido el 2-2 y otra catástrofe para los que ayer vistieron de azul clarito, con dibujos. Fue todo un espectáculo ver cómo el Madrid reducía a cenizas al Valencia, cuyos directivos y jugadores acusaron a un árbitro impecable, el catalán Estrada, que pitó lo que vio, que fue lo que hubo. No debería haber excusas para los perdedores. Cuando el Madrid se pone a jugar al fútbol se hace imparable y enfada mucho cuando sestea. ¿Puede ser un buen prólogo para lo del PSG? Puede. Cristiano celebró sus goles y los de sus compañeros, se ve que tiene más entusiasmo y se ve que se quiere quedar en el Madrid. Yo de Florentino le pagaba lo de Hacienda y que se quede. El Madrid sin él no es el mismo Madrid. Cristiano es al Real como lo fue Di Stéfano, así que déjense de mandangas y trátenlo con cariño, que es mi persona. Los madridistas tenemos que ver muchas veces este partido porque podría ser el de la resurrección de un equipo de leyenda, que se había dejado dormir. Yo no quiero echar las campanas al vuelo, porque siempre que lo hago las campanas enmudecen, pero por lo menos veo un rayito de esperanza, una posibilidad de mejora. El día del PSG será crucial para el equipo de Zidane. Y lo de ayer puede ser un aviso. Vamos a ver si se confirman los optimismos.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com