Venezuela se nos muere

Tengo noticias directas de la cada vez más triste situación política, económica y social que vive nuestra querida República de Venezuela, en boca de unos emigrantes del norte de Tenerife que, tras pensárselo mucho y tener que dejar sus apegos al otro lado del Atlántico, decidieron hace unas semanas regresar a su tierra natal, en busca de una mayor calidad de vida.

Venezuela se muere de falta de libertad, de escasez de alimentos básicos y por la ausencia de medicamentos vitales. El bruto de Nicolás Maduro ha llevado al país a la más absoluta de las miserias y en algunos lugares, la situación es aún más precaria que en la Cuba castrista.

Por boca de estos emigrantes que han regresado a Tenerife, después de vivir durante decenios allá, sabemos que gente de clase más o menos acomodada antes del chavismo, solo pueden alimentarse una vez al día, dada la escasez de productos de consumo y por los elevadísimos precios de toda la cesta de la compra.

Los venezolanos viven en una auténtica economía de guerra por la inflación que registra el país, la mayor del mundo, y la gente sobrevive como buenamente puede. Han aumentado de manera escandalosa las tasas de mortalidad, sobre todo en las personas de mayor edad, por desnutrición, y en las personas con enfermedades crónicas, como los hipertensos, los diabéticos, los seres con dificultades respiratorias o con dolencias cardiovasculares, por la sencilla razón de que no hay medicamentos en el mercado nacional.

Estos isleños que han vuelto a su tierra natal me han comentado que muchos niños y jóvenes sufren desmayos en los colegios y en las universidades, porque la mayoría de la población estudiantil no desayuna, porque sus familias no tienen poder adquisitivo ni para comprar leche o pan.

No basta con que los organismos internacionales, como la Unión Europea, bloquee al régimen de Maduro (¡ay, si Hugo Chávez levantara la cabeza). La situación social del país s realmente desesperada y se hace cada día más necesaria una intervención urgente de instituciones plurinacionales para atajar esta lamentable sangría.

La civilización occidental no puede permitir que Venezuela se muera. Para algo existe algo que se llama solidaridad entre los pueblos. Pero me temo que este mundo es cada vez más insolidario. Miren lo que ocurre en las puertas de Europa con los millones de refugiados sirios y con los cientos de miles de ciudadanos subsaharianos que han perecido en el mar en estos últimos años, a bordo de unas simples pateras, cuando ansiaban una vida algo mejor. Mi no comprender.
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pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com