Calle Mequinez, en el Puerto de la Cruz

Calle de Mequinez, en el barrio portuense de La Ranilla.

En su día, el Puerto de la Cruz me proporcionó la excelente oportunidad laboral como para permitirme, con el sueldo de entonces, a optar por una cámara fotográfica mejor: Pentax (luego adquiriría la Nikon y  más tarde la Hasselblad).
Con todas ellas recorría el Puerto fascinado como estaba por su encanto. De aquellos primeros paseos data esta fotografía de la calle Mequinez y, hoy que la vuelvo a ver, me pregunto qué habrá sido de aquellas niñas de entonces que jugaban con un perrito pequinés, a la sazón de moda, sin miedo a ser atropelladas por ningún vehículo ligero.
Pero mi curiosidad aún va más lejos: ¿Quiénes son? ¿Qué edades tendrán hoy? Y, sobre todo, como les habrá tratado la vida desde entonces.
He declarado muchas veces lo interesante que siempre me pareció el paisaje, –en este caso urbano–, pero mucho más, si cabe, me interesa el futuro que les habrá deparado el destino a los muchos personajes de mis viejas fotos que, como yo, hayan sobrevivido inexorablemente a los avatares del tiempo implacable.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com