A Chaves se lo cargó el Opus Dei… y a mí también

Paco Pérez y Andrés Chaves fueron perjudicados en beneficio de miembros del Opus Dei.

He leído el artículo que mi compañero Andrés Chaves ha escrito en el “Diario de Avisos” sobre la extinta Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna (ahora ya no es tal, porque está integrada en otra más amplia de Humanidades). Y tiene toda la razón al decir que él y el tristemente fallecido profesor Ricardo Acirón fueron los impulsores y los fundadores del centro, allá por el curso 1987/88.

Eso es tan cierto como que estoy vivo, aunque lo discuta el cirujano y profesor de Medicina Antonio Alarcó, actual senador del PP, que fue alumno de dicha Facultad y se doctoró en ella. Viene esto a cuento, porque Andrés Chaves, para demostrarle al eminente médico que los fundadores de aquella facultad fueron él y el otro citado periodista, me llamó por teléfono hace unas semanas, bien entrada la noche, a mi casa, para que yo confirmara su versión de los hechos.

A Chaves le “perdieron” en un sótano del Rectorado de la ULL el expediente y la instancia para acceder a ser profesor titular del centro docente, tras haber sido asociado durante un curso académico. Un extravío ciertamente muy extraño, realmente inexplicable, a no ser porque después se produjo un desembarco masivo de profesores pertenecientes al Opus Dei en la recién creada facultad.

Sin duda, a Chaves le hicieron una faena muy grande, le hurtaron la plaza y se la dieron a un tal Fernández Areal, un veterano socio de la Obra, que varios años más tarde dimitió y se fue huyendo a Galicia, por un supuesto asunto muy oscuro.

Fui profesor durante nueve años de la Facultad de Periodismo y me fui realmente asqueado de lo que vi y de lo que viví allí dentro, entre otras cosas porque a mí también me retrasaron “sine die” el acceso a una plaza de titular, mientras se la daban a un tal Gonzalez Antón, que era profesor asociado como yo, y que habíamos sido contratados el mismo día. En función de un acuerdo del Departamento correspondiente, las plazas de titulares se iban convocando por la antigüedad de los contratos, pero la mía nunca salió… Qué cosas. Y no salió porque “alguien” que ya está descansando en paz pretendía que dejara mi puesto de directivo en “El Día”, porque se lo tenía ofrecido a un joven numerario del Opus Dei llamado Juan Carlos Ramos Martín, que aspiraba a ser secretario general del periódico, puesto que yo desempeñaba entonces. Y mandé todo a hacer puñetas.

Estas son dos simples anécdotas de la historia real de la Facultad de Periodismo de la ULL. Otros asuntos más oscuros y profundos no pienso publicarlos, presuntamente ilegales y hasta puede que delictivos y no voy a difundirlos nunca, por respeto a varios profesores muertos. ¿Qué más da ya…?

Sólo quiero añadir un dato, que me contó en su día uno de los docentes fallecidos: el entonces rector universitario, José Carlos Alberto –que según tengo entendido, no me podía ver ni en pintura– no quiso que Andrés Chaves y un servidor fuéramos profesores del centro Y como me lo contaron, lo cuento. Hay personas liosas y rebuscadas ¡Ay, qué pena, penita pena…!
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Es una publicación de El Diario de Tenerife.com