Un país de rumores y de bulos

1.- Rubén “el Mono”, famoso personaje lagunero, acudió como testigo al juzgado, una vez, tras unas juergas estudiantiles en Aguere que acabaron como el rosario de la aurora. Preguntado Rubén por su señoría (eso tan absurdo de “diga ser cierto”) sobre lo que había presenciado, respondió con algo muy original: “Señoría, yo vi (sic) un murmullo”. He empezado con algo de humor para hablar de algo muy serio. Este país se ha convertido en una trinchera, en la que cada cual dispara con lo que tiene. En pleno declive como partido marginal y suburbano, Podemos ha inventado el terrible y miserable bulo de la persecución policial (como mantero) a un inmigrante senegalés que falleció en el barrio de Lavapiés, donde vivía, a causa de un infarto. La autopsia ha demostrado que sufría una lesión congénita y los hechos que no existió tal persecución, sino todo lo contrario: agentes municipales madrileños fueron los primeros en llegar al lugar e intentaron reanimar al joven fallecido, que ni siquiera era mantero. En las filas de Podemos, y creo que hasta en el Congreso de los Diputados, se han dejado oír voces que piden ¡la legalización de la venta callejera!, que ni paga impuestos, ofrece falsificaciones de grandes marcas (un delito) y perjudica al comercio tradicional, que está castigado con elevados impuestos. Podemos va desapareciendo poco a poco, víctima de sus propios sinsentidos, pero es grave que se invente bulos, mentiras, patrañas, para descalificar a rivales políticos y hasta a la propia Policía Municipal de Madrid, que ha interpuesto una querella contra unos de sus miembros por presunta incitación al odio. Tienen todo el derecho los agentes a ganar esa querella. Hasta la propia alcaldesa, Manuela Carmena, que lo es gracias a los primos hermanos de Podemos, dudó de su propio cuerpo policial y de su actuación, que fue impecable. No perseguía la Policía a la persona fallecida y lo que hicieron dos agentes fue intentar reanimarlo, desgraciadamente sin éxito, hasta que llegaron los sanitarios. En las algaradas que azotaron al barrio de Lavapiés y que causaron destrozos por valor de varios millones de euros, participaron también los anti-sistema, a los que ha apoyado Podemos y ellos a Podemos, en tantas ocasiones. Es decir, sería bueno que dijeran de una vez a lo que juegan y por qué cada vez que hay un follón sale a la luz –está escondido, desde que lo trincaron los sabuesos de Hacienda— el tal Juan Carlos Monedero, un caradura que habla demasiado y a destiempo. Toda esta caterva ha hecho del rumor –y no del murmullo— y de la noticia falsa –unas veces por mentirosa y otras por exagerada— su bandera. Y, la verdad, sería terrible para este país, por mucho que cambiaran luego, que tocaran poder algún día. En donde lo han hecho han convertido pueblos y ciudades en auténticos desastres, en despropósitos como Madrid, donde lo mismo se arremete contra la Policía Municipal injustamente, que se grita a favor de la venta ilegal y de la imitación fraudulenta, que una concejal se desteta en una capilla, o que un guiñol “ahorca” a jueces y a la Guardia Civil delante de cincuenta niños. Podemos y sus anti-sistemas son la crónica de un despropósito y esto lo sabe ya la gente. Por mucho ácrata que haya en este país y por mucho desalmado, éstos no levantan cabeza. Ya lo verán. Yo creo que, como el bueno de Rubén “el Mono”, están “viendo” muchos murmullos de sus mareas y acabarán comiéndose unos a otros.

2.- Basta que en una jornada de Liga Cristiano Ronaldo haya marcado cuatro goles –como al Gerona, el domingo—  y esté a tres del argentino Messi para que el mismo lunes por la noche y el lunes salga a la luz su noticia vieja del pleito con Hacienda. El jugador, su entorno, ha desmentido la “novedad”, la “variante”, que decía que Cristiano había ofrecido cuatro millones de euros para saldar su deuda con el fisco español, que según se ha publicado asciende a quince millones. Es todo mentira. Cristiano no ha ofrecido nada, ni ha habido conversación alguna desde hace meses. No esperaron mucho los creadores de bulos, solo al mismo domingo por la noche, para que los periódicos del lunes publicaran la misma noticia de siempre, en un intento de desestabilizar al mejor jugador del mundo. Qué tristeza de país, que mierda de medios de comunicación y qué mamarrachos son los que nos informan cada día y nos engañan como imbéciles. Si Cristiano tiene una deuda con Hacienda –que él cree que no sólo no la tiene, sino que ha pagado impuestos de más–, pues ya la arreglará. A lo que no hay derecho es a que los propagadores de bulos, quién sabe si también, extraoficialmente, la Agencia Tributaria, pongan a los famosos –el mismo caso de Shakira— como carne de cañón para amenazar a los futuros y presuntos defraudadores. Estas cosas deben llevarse en secreto porque crean a los protagonistas (a Cristiano, a Shakira y a muchos más) indefensión. Las deudas con Hacienda de los contribuyentes deberían ser asuntos privados. Esas listas que se han publicado son una canallada y aumentan las conversaciones de porteras en un país que es cotilla por tradición histórica. No hay derecho a que el mismo día en que Cristiano Ronaldo marque cuatro goles en un partido, se coloque a tres de Messi, con ocho partidos menos jugados, se amenace con el látigo de Hacienda al mejor jugador del mundo en todos los medios de comunicación, o en la mayoría. Los catalanes se frotaban las manos. Si fuera una noticia nueva, vale, pues hasta se podría perdonar. Pero resulta que, por una parte, es un bulo, una pura mentira, y por otra se repite la misma noticia de siempre, cambiándole el titular: el puto conflicto que el jugador tiene con la Agencia Tributaria. Y enseguida se nombra la palabra cárcel, algo que les encanta a la mayoría de los periodistas. Para los demás, claro. Este es un país que se va a quedar sin derechos porque no hay respeto ninguno por lo privado, ni piedad para los famosos, producto del pecado capital de la envidia, que debería figurar en el escudo de España, por repetida.

3.- ¿Se dan cuenta ustedes por qué he reducido mis crónicas en este periódico on line a una vez por semana? Pues porque, a los 70 años, estoy hasta los cojones de los maledicentes, los chanchulleros y los envidiosos. Estoy hasta el moño de tanto gaznápiro, de tanto robaperas como hay en este país. De tanto culichichi inventor de rumores, instigador y propagador de noticias vanas y de conversaciones torticeras. Estoy realmente harto, pero, qué coño, me ha tocado vivir aquí y ya es tarde para mandarme a mudar.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com