El Madrid de la Champions es de otro planeta

Cristiano marcó uno de los mejores goles de la historia del fútbol./Real Madrid C. F,

  • Cristiano  marcó uno de los goles más bellos de la historia del fútbol

El Madrid demostró ayer que, en la Champions Ligue, que es la competición más importante del mundo de clubes, es de otro planeta y capaz de las mayores hazañas deportivas. Y Cristiano Ronaldo marcó, de chilena, uno de los goles más bellos de la historia del fútbol. El público de Turín, puesto en pie, aclamó al hombre al que había chillado cada vez que tocaba un balón. Ya no más veces osó hacerlo. Cristiano se reveló ayer como lo que sabemos que es, el mejor jugador del mundo. Tiene 33 años y muchos creímos que ya no sería nunca el mismo, pero resulta que ahora es mejor, porque se ha reinventado. El partido, de principio a fin, fue para el Madrid, aunque en la primera parte, tras marcar Cristiano el primero, tras un bonito remate con la punta de la bota en el minuto 3, la Juventus intentó hacerse con el encuentro, con su viejo equipo de caducas glorias, incluyendo a un barrigudo Higuaín, que sin embargo fue el mejor de su equipo y no paró de correr, aunque sin éxito. Zidane quiso que jugara Isco y no Bale, una decisión sabia, teniendo en cuenta el partido que hizo el malagueño ante Argentina con la Selección Española. Isco jugó maravillosamente bien los treinta primeros minutos, pero luego se desinfló por el esfuerzo y en el segundo tiempo fue sustituido por Marco Asensio. Cuando Cristiano consiguió el 0-2, el más bello, en la segunda mitad, las expectativas de la Juventus se vinieron abajo. Y el estadio irrumpió en un gran aplauso al portugués, que lo agradeció juntando las manos y llevándoselas al lado del corazón. Había sido, a pase de Carvajal, que no dejó de centrar en todo el partido, convertido en extremo, posiblemente uno de los grandes goles de la historia del fútbol. Dybala fue expulsado por doble amarilla. Zidane movió el banquillo: Marco Asensio, muy bien, por Isco; Kovacic, que estrelló un balón en el larguero, como antes lo había hecho un extraordinario Kroos, por Módric; y, antes, en el 58, Lucas Vázquez, que estuvo francamente bien, por un inexistente Benzema, que no acaba por ver portería, por muy sin balón que juegue. Desde luego, no parece un 9. El 9 es ahora Cristiano Ronaldo, que dio un pase maestro a su amigo Marcelo para que éste, en una jugada de tiralíneas, marcara el 0-3 definitivo. La Juventus estaba hundido. Hacía no sé cuántos meses que no encajaba una derrota en su campo y es líder indiscutible de la Liga italiana. No era un rival fácil, pero resulta que el Real Madrid es capaz de empatar con el Levante y de perder contra el Español, pero en la Liga de Campeones es un equipo de otro planeta, capaz de las más grandes epopeyas. Y aún estuvo a punto Ronaldo de marcar el cuarto, el que parecía más fácil, a pase de Lucas Vázquez, pero el balón se fue muy alto. El de ayer fue de esos partidos que vale la pena que existan, para que el fútbol, el deporte más importante del mundo, no muera. Cristiano va en busca de su sexto balón de oro y probablemente, de seguir en esa racha, lo tendrá, cuando toque, para exponerlo en su museo de Funchal, junto a los cinco restantes. No es usual que el público de un estadio rival se ponga en pie para aplaudirte por un gol. Ni es normal que el Real Madrid no le haya renovado ya a perpetuidad. A los 40 años, Cristiano seguirá jugando al fútbol y tiene que seguir haciéndolo en el mejor equipo del mundo. Supongo que la renovación perpetua será cosa de días. El Madrid es un gran forjador de mitos y este jugador ha superado a los grandes de la historia del propio club, el mejor del siglo XX. No tiene discusión, se trata del mejor futbolista del mundo.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com