Aquellos turistas de los años 60

Muchos años antes de que, a principios de 1990, surgiera en Estados Unidos el término low-cost para referirse al bajo coste de los vuelos de determinadas compañías aéreas, en el sector turístico, sobre todo en el europeo, ya operaban con anterioridad, además de diligencia, los llamados vuelos chárters que, por fin, permitían por vez primera a la clase trabajadora europea a viajar a lugares paradisiacos próximos por un precio bastante asequible, coincidiendo además con el boom turístico que se manifestaba por aquellos años en España, incluida Canarias, a partir, sobre todo, de la década de los años sesenta.

Ello permitió un turismo de determinadas características, alejadas de aquellas otras de las que, a principios del siglo XX, sólo unos pocos podían permitirse y exhibir.

Ese otro tipo de turismo, bastante alejado del clásico y elitista estilo inglés, terminó por invadir los núcleos vacacionales de entonces hasta convertirse en el paradigma de la industria turística española bajo aquel lema publicitario acuñado por Fraga Iribarne de Spain is different.

No sólo España era entonces diferente, sino que también lo era el nuevo turismo europeo llegado de improviso, con sus defectos estilísticos si los comparamos con el arquetipo de viajero británico, y con los días contados, generalmente de no más de dos semanas a media pensión.

Con ello y con todo, como fotógrafo, a mí se me abría un amplio y nuevo abanico de posibilidades artísticas ante la presencia de un turismo de masas con todas las peculiaridades que ofrecía en cuanto a variantes estilísticas se refiere. No sólo en su atuendo, sino también en sus modales, sus aficiones, etcétera.

Prueba de ello, y por simplificar al máximo mi ofrecimiento, es el montaje fotográfico dedicado a este reportaje en el que he logrado reunir cuatro ejemplos distintos de turistas en los años setenta en el Puerto de la Cruz; y que por sus especiales características valía la pena reseñar.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com