Europa no quiere al F.C. Barcelona

  • (3-0) la Roma frenó la tradicional buena suerte de los catalanes

El F.C. Barcelona no sabe perder. No está acostumbrado. La competición europea, la máxima del fútbol mundial, se le ha vuelto a resistir y con un 4-1 a favor en la ida, nada más y nada menos. La Roma era teóricamente el equipo más flojo de cuartos y ayer, en el estadio Olímpico de la Ciudad Eterna, le dio un repaso al Barça y a la “República Democrática de Cataluña”, a la que se apuntan sus directivos. Cuando se mezcla la política con el deporte, los disgustos son dobles cuando llegan las derrotas. Además, Guardiola deberá colocarse su lazo en salva sea la parte porque el Liverpool le dio otro repaso, ganó al City por 1-2, lo apeó de la Champions y, encima, Mateu Lahoz lo echó a la calle, porque el culé se vino arriba al final de la primera parte y le dijo algo inconveniente al colegiado. También se acabó la buena suerte del niño bonito independentista. Joder, vaya jornada redonda. Hoy, media España estará contenta y la otra media –que quiere sólo deporte y no política–, decepcionada. La Roma demostró que no basta con la posesión –un 10% menos que su rival— y que para ganar hay que tirar a gol –no lo hizo el Barça hasta pasado el minuto 70 de partido–. Messi no estaba y cuando no está Messi, que sí estaba en el campo pero no en el partido, el Barcelona no es sino un equipo vulgar que se ha gastado una millonada en jugadores inútiles. Ganará la Liga y probablemente la Copa del Rey, cuyo partido final yo suspendería si se pita al himno. Ya está bien. Ahora se cargan las tintas contra el entrenador, Valverde, que no tiene nada que ver en la derrota. En las victorias lo nombran poco. El mérito lo ha tenido la Roma y el demérito el Barcelona. Los lacitos amarillos se convierten en lacitos negros, tanto en el Barça como en el ojal de Guardiola. A lo mejor resulta que al equipo catalán lo ha abandonado la buena suerte. Ya está bien de ganar por una carrerita de Messi en los últimos minutos de los partidos. En Roma lo volvió a intentar; siempre lo mismo: carrerita por el borde del área, vuelta y tiro. Ya está muy visto. Messi no da espectáculo, sino que marca goles. El que da espectáculo es Cristiano, el mejor jugador del mundo. Iniesta anunció –prácticamente— que se iba, al menos lo ha admitido como posibilidad. Parece que se marcha a China y, con la moral en los pies, volvió a insinuar la posibilidad de marcharse. En fin, jornada negra para el catalanismo y para el barcelonismo. Por el barcelonismo, lo siento, por el catalanismo, me alegro. Y eso.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com