Chapuzas en el Servicio Canario de la Salud

Normalmente, debido a mis dolencias, voy dos o tres veces al mes al edificio de consultas externas del Hospital de la Candelaria, donde también se encuentra el aulario de la Escuela de Enfermería.

El edificio (de cuatro plantas de altura, un semisótano y un sótano, además de un tanatorio) cuando se construyó, tenía tres ascensores, dos de gran capacidad para los usuarios, y un elevador interior para el personal de servicio. Pero ahora, no.

Ahora sólo tiene un ascensor para el público funcionando, en un inmueble frecuentado todos los días por centenares de pacientes y familiares, que se desesperan y se meten en el único elevador que funciona, ya baje o suba, con el fin de llegar a la planta deseada.

Hospital Universitario La Candelaria./rtvc.

He estado averiguando por qué se tarda semanas y semanas en reparar los aparatos y resulta que he podido saber que el Servicio Canario de la Salud prescindió la empresa oficial de los ascensores para su mantenimiento, por estimar que el contrato era muy caro y encargó el mantenimiento a otra empresa más barata.

Ya se sabe que, al final, el que compra barato gasta más. En este caso, la empresa concesionaria no encuentra las piezas de sustitución, porque la compañía de la marca de los ascensores pone excusas y retira la entrega de los componentes necesarios.

Por esta decisión tan estúpida del SCS (que ahorra en unas cosas y dilapida el dinero en las concertaciones con la sanidad privada, por ejemplo) quienes pagamos el pato y quienes tenemos que jodernos somos los usuarios. Una verdadera chapuza de gestión que pagamos nosotros sin comerlo ni beberlo. ¡País de inútiles!

Otro día les comento por qué muchos días no funciona el sistema informático del SCS, que se cae a menudo, y por qué, inexplicablemente, los hospitales públicos no pueden compartir la historias clínicas de los usuarios del Servicio. Ineficacia absoluta.

pacopego@hotmail.com

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com