Keylor y Benzema eliminaron al Bayern Munich

Una parada de Keylor en el partido de ayer./Real Madrid C. F.

Karim Benzema se reivindicó ante su público./Real Madrid C .F.

El Real Madrid ya está en la final de Kiev, después de un mal partido (2-2) en el “Bernabéu”, en el que Keylor Navas y Benzema fueron los mejores del equipo blanco. El francés marcó los dos goles de su equipo y el portero lo paró todo, a pesar de haber encajado el primer gol del Bayern en el minuto tres por el mismo veloz defensa que se lo metió en Munich, Kimmish. El segundo lo marcó, en la segunda mitad, James, que pidió perdón a la afición. Incluso lo que no había parado en “Allianz Arena” lo paró Keylor ayer. La querencia de este equipo hacia la Champions es ya leyenda. En mayo puede caer la decimotercera, lo cual sería un nuevo récord, cuatro copas en cinco años, casi igualando a aquel equipo de leyenda de Alfredo Di Stéfano de la televisión en blanco y negro. Lo que están viviendo los madridistas no es normal, es una efeméride. Aun jugando rematadamente mal, sin mucho orden y con un equipo raramente colocado en el campo, el Madrid empató con un equipazo, como es el Bayern Munich, y apeó al conjunto alemán del torneo. Si el Madrid conquista otra Champions habrá cumplido una temporada gloriosa, pues ya ganó dos supercopas, un Mundial de clubes y la Champions. Pero para eso habrá que vencer en la final o a la Roma o al Liverpool. Ahora el dilema está en conocer qué jugadores va a fichar el Madrid para la próxima temporada. Me gustaría ver el informe de Zidane. ¿Hace falta Oblack? ¿Hace falta Lewandovski? Cuando Gareth Bale se vaya, traspasado, ¿habrá que fichar a Neymar, a Salah? ¿Traería a Kane? Estos jugadores que he citado son los candidatos a venir al Madrid. Habrá algún otro, pero los nombrados son seguros. ¿Y a quiénes va a vender el Madrid? Pues, sin duda, a media docena de jugadores que este año no han jugado mucho; a venderlos o a cederlos. Lo de ayer fue un partido de sufrimiento inmenso para los madridistas. Zidane sacó una alineación rara, motivada por la lesión de Isco y, sobre todo, de Carbajal. Nacho estaba en plena convalecencia y al final tuvo que salir, a la vista de que Lucas Vázquez, muy cansado, no podía solo con la delantera del Bayern, sobre todo con Rivery y a veces con James. Jugó el Madrid con cuatro defensas (Lucas, Varane, Sergio y Marcelo) y cuatro medios (Asensio, Modric, Kroos y Kovacic). Delante, sólo Cristiano y Karim Benzema. Más tarde, pero muy tarde, entraron Casemiro (por Kovacic), Nacho (por Asensio) y Bale (por Benzema). A Zidane no le van bien los experimentos, pero en ocasiones tiene que hacerlos. Se verá obligado a ver muchos videos del Liverpool –o de la Roma—para sacar conclusiones para la final. Tiene tiempo. Yo al que temía era al Bayern, pero también al PSG y también a la Juventus. A los tres los dejó el Madrid en el camino. Y ayer le dio el pasaporte a uno de los mejores equipos de Europa, el Bayern Munich, entrenado por un viejo zorro del fútbol al que conocemos muy bien aquí, en Tenerife, Jupp Heynckes. El Madrid puede ganar la tercera Champions consecutiva y la cuarta en cinco años, otra vez. Es como un idilio del equipo con esta competición. Es verdad que ayer mereció el Bayern Munich el partido, pero resulta que es el Real Madrid quien pasa a la final por sacrificio, por tesón, por fuerza, por amor  a unos colores, por un prodigioso afán de superación. Y por Keylor Navas y Benzema, de la mano de Zinedine Zidane.

Es una publicación de El Diario de Tenerife.com